viernes, 27 de abril de 2012

Y tiro porque me toca




Perder (casi) el tren, Vero, lluvia, canales, nubes, echarse la siesta, sol, bicis, piruletas con sustancias, la feria, las putas, entrepàs, sex-shops, rojo, esos cigarritos especiales, sentirse pardillo, tulipanes, (mucho) sushi, Amstel, museos que no son para tanto, cansancio... Aaaah...

sábado, 14 de abril de 2012

Voyage, voyage

En las últimas semanas he estado un poco ocupado. Como siempre, pensaréis. Pues sí, que queréis que os diga; pero esta vez en serio, que ha habido mucho viajoteo digno de ser contado.

Domingueros en martes

Hace tres semanas, los astros entraron en conjunción, y Pia, Vero y yo nos encontramos de repente con un día en el que ninguno de los tres no teníamos absolutamente nada que hacer. Había que aprovechar el bueno tiempo, así que preparamos comida de excursión (ensaladilla rusa, pero que nadie se asuste, que la mayonesa era de bote), cogimos el huevito, (que está más viajado que el baúl de la Piquer) y nos fuimos hacia el Eifel, un parque natural que está a unos 70 km de Colonia.

Por el camino nos paramos en un pueblo que se llama Satzvey, donde había un castillo bastante bonito, pero que estaba convertido en una especie de complejo turístico con restaurante, tiendas, atracciones... Muy a lo mercado medieval de este típico que te ponen ahora en todas las ciudades cuandos se acerca la Navidad. Eso sí, cuando fuimos no había nadie.

O casi nadie

Un poco más lejos llegamos a Monschau, casi en la frontera con Bélgica. Un pueblo muy bonito, muy de cuento, muy "pitoresco" como diría Vero, perfecto para sacar la ensaladilla y...

... ¡comida con vistas!
Muy pintoresco todo

Para acabar, volvimos un poco más a la naturaleza, y acabamos dando un relajante paseo al borde del lago Ruhr y comiendo un buen trozo de pastel para reponer fuerzas para la vuelta Colonia.




La fatiga al borde del Rin

Todo empezó de una manera apacible, en un pueblecito de cuyo nombre no quiero acordarme, cerca de Coblenza, al los pies de un castillo... La propietaria de una tienda de bebidas, muy amable, nos da un par de consejos para pasear y, después de comprar unas cervezas y darnos cuenta de que no podemos ni sabemos abrirlas a la alemana (con un mechero, con otra botella, con la boca...), nos toca volver para ver si la buena mujer podía ayudarnos... y nos regaló un abridor. Todo parecía tranquilo, bucólico, pero... ¡se mascaba la tragedia!



... y es que la carretera para subir era de todo menos buena; resultado, casi presenciamos la colisión de dos autobuses...


Sea como sea, en este día puedo decir que me sentí como toda una señora de estas que se van a las 9 de la mañana a andar, y se sienten super deportivas y van rápido, y se dan un buen tute porque se lo ha recomendado el médico para bajar el colesterol. Porque, señores y señoras, este día nos recorrimos, a lo tonto me lo bailo, más de 20 km. Pero cuidado, que estos 20 kilómetros tienen naturalmente una pequeña pega...
¡... eran todo cuesta!
Eso sí, tiempo para un posado siempre sacábamos.
De tanta cuesta se me ha aflojado la permanente, voy a colocarla un poco...         

Un cartel muy cachondo. Aquí los peligros de la carretera no son las curvas cerradas o los suelos deslizantes... Aquí hay que tener cuidado con... ¡los gansos! ¿Se referirían a nosotros?

El paseo lo dimo al borde del Rin, en una zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Eso sí, el que escribió el texto, no va a pasar al "Patrimonio Mundial de la Ortografía"... Mirad atentamente...

Reponiendo fuerzas (pongo estas fotos para mi madre básicamente, que sé es muy golismera y le gusta saber lo que como)

La semana santa estaba cera, y por eso no erra raro encontrarse con cosas como estas. Sí, en España tenemos torrijas, procesiones y potaje; en Alemania, una liebre y huevos de colores...


Copenhague
Esta ciudad la recordaré como la ciudad del "nunca en mi vida". Porque nunca en mi vida he pasado tanto frío en un viaje, porque nunca en mi vida he visitado una ciudad tan cara, y porque nunca en mi vida había visitado a un amigo que vive en el extranjero... Veamos.

En nuestro primer día, cielos azules y temperaturas "agradables"... Delante de la Iglesia de mármol, justo al lado de uno de tropecientos palacios de la ciudad (parece ser que los daneses adoran a sus reyes; de hecho, es la monarquía más antigua de europa)
Este canal es una preciosad. Casitas de colores, mucha gente paseando... y cafés a 5 euros
La sirenita (no es para tanto)

Muy verde la fortificación de "Kastellet", una de las más antigua de Europa. A mí, eso sí, lo de "Kastellet" me sonaba muy a valenciano.
Delante del Castillo de Kronborg, en Helsingor. Muy bonito, pero que mierda de día, lloviendo desde la mañana a la noche.
Calle principal de un pueblo turístico de dinamarca un viernes festivo. No podemos llamarlo precisamente "dinamarcha", como podéis ver. Ni un alma.
Posando un poquito delante del palacio de... NI IDEA. Había tantos...
Y cuando digo que hizo frío, no miento. Ya veis el termómetro. Un día, hasta tuvimos nieve... Lo más gracioso de todo es que la temperatura máxima a la que llega es 25ºC. Y que durante el día, al sol, podías ver daneses en manga corta...

Somos como niños

Vista de Copenague desde la Frelsers Vor Kirke, muy cerquita del famoso barrio llamado...

... ¡Christinia! Un lugar especial, donde puedes encontrar mucho perroflauta, mucha artesanía, mucha alternativa y mucha gente fumando porros. Eso sí, hacer fotos, prohibidisimo. Pero bueno, que si hasta Carmen Lomana ha reconocido que fuma porros... ¡cómo no íbamos a entrar!

En fin, hay otras muchas de las que me gustaría hablar: desde enseñaros fotos de mi piso hasta hablar de las novedades laborales, de los últimos incidentes ocurridos, de los futuros deportivos o contaros algunas impresiones sobre Alemania. Pero, todo eso, en próximos capítulos. Eso sí, en un mes... ¡mucha visita!
Ah, se me olvidaba: dar las gracias a nuestra anfitriona en Copenague por todo. Espero que vayas bien con el danés, te quedan solo dos meses ;) ¡AH! Y la semana que viene... ¡Amsterdam!


martes, 27 de marzo de 2012

Días soleados

Venga, retiro todo el mal rollo del último post. Que al final Pia se viene a Copenague, que ya me han devuelto dos de los tres cargos de los dichosos tickets de tren a Amsterdam y, encima, me han dado un iPod nuevo (sí, es que el otro se había roto). Es primavera, hace sol, acabo de cenar mejillones acompañados de una cervecita en el balcón con mis compañeros de piso, el jueves no trabajo y ya tenemos nuevo disco de la Madonna ... ¡Ah, la vida es bella!


martes, 20 de marzo de 2012

Días aciagos

aciago, ga.
(Del lat. aegyptiācus [dies], día fatal).
1. adj. Infausto, infeliz, desgraciado, de mal agüero


El martes, como si fuera la virgen. se me apareció en un texto de "Textos literarios modernos" la palabra aciago (por cierto, me encanta esta asignatura solo por eso de que, abreviada, es "modernos"- igual da de Malasaña que de Ehrenfeld). Una palabra cuyo significado hasta entonces desconocía (o más bien, tenía equivocado) pero que, en cuestión de unos días, me ha venido perfecta para darle título al post y parecer muy culto.

Y eso por qué, os preguntaréis... pues bien, aquí, cuatro razones:

1  Todo empezó el miércoles de la semana pasada cuando la señora Verolina y un servidor deciden comprar billetes para ir a Amsterdam. Una ganga (19 € el trayecto) que había que aprovechar. Como Vero y yo somos gente VIP (como Teresa y Elisa), y tenemos tarjetas de crédito para dar y tomar (Visa Electrón, Visa, Master Card), empezamos comprando con una... Pero como no funcionó, probamos con otra, luego con otra, y después con otra, y después con otra, y con alguna hasta dos veces. Todo porque en teoría siempre nos salía un mensaje de error y no nos llegaba un correo de confirmación. Desesperados pensando que sencillamente no se fiaban de nuestras tarjetas por ser españolas, recurrimos a una tercera persona (el novio de Vero básicamente) para que probara con su tarjeta alemana y... todo perfecto.  Hasta que me da por meterme en la página del banco, y me doy cuenta de que el cada. El resto os lo podéis imaginar, ¿no? Doscientas llamadas (a España, a Holanda), mala leche, e-mails y, a día de hoy, me siguen faltando casi 210€ de mi cuenta.

2 El sábado me tocó volverme a casa "antes de lo previsto". Yo llegaba tarde a la cita y envié un mensaje a la gente para avisar y decir que bien podían esperarme o bien ir a algún sitio y decirme donde. Cuando llegué, no estaban, así que deduje que se habían ido ya a algún bar... la pregunta era, ¿dónde? Este problemilla es fácil de solucionar en el siglo XXI, haciendo uso de esa cosita llamada teléfono móvil. Siempre y cuando tengas suficiente batería y no te pase como a mi que, nada más intentar contactar con la gente, se me apagó el móvil y me quedé en medio de Frissenplatz con cara de tonto y un cabreo de tres pares de narices. Después de esperar un rato por si alguien venía, me tocó volver a casa y enchufar el móvil para poder hacer la dichosa llamadita. Una hora y cuarto más tarde de lo previsto, logré ver a la gente con la que había quedado. Menos mal que al final la noche se arregló, y estuvimos en un bar de modernas.

3 En dos semanas me voy unos días a Copenague. Y en principio había posibilidades de no ir solo, sino con Pia. Ir con Pia suponía ir en coche, porque entre dos es más económico el viaje (60 euros frente a 160 del avión), porque no se hace tan pesado y porque nos da cierta flexibilidad para elegir cuando salir. El problema es que ella tenía un viaje a Francia esta semana, justo cuando sus padres tenían que venir a Colonia, y entonces, ya que no iba a poder verlos, le apetecía dedicarles la Semana Santa a ellos en lugar de estar de pingo por tierras danesas. Ayer me cuenta que al final el viaje a Francia han tenido que anularlo, y que le habría gustado haber venido a Copenague. Justo el día de antes me había comprado el billete de avión para Copenague.

4 Y hoy, para seguir con la racha, no iba a ser menos, por supuesto. Y eso que esta mañana hemos visto a unos deshollinadores (que en Alemania son símbolo de buena suerte). Lo que parecía que iba a ser un soleado día de turisteo ha terminado con una multa por exceso de estacionamiento y otra por exceso de velocidad. Que conste, eso sí, que yo no conducía... Veremos si llegan.

¿Quién da más?

Por cierto, el martes de la semana pasada fue trece. Y luego dicen que no seamos supersticiosos

Endeudado, os quiere,

Daniel

P.D. Quien quiera puede enviarme dinero para ayudarme a a pagar todas las sumas :-)

jueves, 15 de marzo de 2012

Ya es primavera, en El Corte Inglés..

Hoy, hablando con mi madre, ha salido por enésima vez el tema de que si no escribo a fulano ni a mengano para interesarme por sus vidas y, sobre todo, para darles noticias sobre mí. Y que con el blog era otra cosa.
Pues, que queréis que os diga, será porque el otro día me dio por volver a visitarlo y me hizo ilusión ver fotos. O por eso de que hoy hacía SOL, y los alemanes, que son muy tremendos y ver un rayo de sol y girarse para él como locos es todo uno, ya con manga corta, bermudas y zapatillas de lona (ojito que oficialmente seguimos en invierno, mamarrachadas las justas), y todo era muy anuncio de "Ya es primavera, en el Corte Inglés", pero le he dicho que sí, que ya tenía en mente ponerme con ello de nuevo. Ya se sabe, la primavera la sangre altera.
Lo escribiré como un ejercicio informativo-filológico que, fijaos, dejar de escribir unos meses y me ha puesto con otra carrera. :-) Pero bueno, a parte de eso eso, cinco meses y medio dan para mucho: fiestas, cerveza, cursillos, idas, cerveza, venidas, mudanzas, alguna que otra borracherilla (con cerveza), encuentros, desencuentros, trabajos, disfraces, destrabajos, películas. Por cierto, ¿conocéis esa de dos hermanas..? ;-)


martes, 6 de septiembre de 2011

Mes 1 (y pico) en Aachener Lane: no sé por dónde empezar

¡Hola! ¿Qué tal? ¡Aquí me tenéis de nuevo! Llevo queriendo escribir unas líneas desde hace mucho, pero no sé, es cómo que no encontraba el momento. Pues ahora ha llegado, que para algo me he levantado a las ocho de la mañana.

Lo cierto es que no sé muy bien por dónde empezar. Desde la última entrada han ocurrido muchas cosas, pequeñas y grandes, así que todo se me arremolina, pensando qué contar, intentando hacer memoria de las cosas importantes... Pero creo que, sin duda, sería interesante empezar por una graaaan cosa: mi casa nueva. Una cosa que me costó mucho conseguir, pero con la que estoy muy muy muy contento. Me gusta el barrio, la casa en sí también, a pesar de sus pequeños incovenientes (no hay salón y la cocina tampoco tiene un lugar para comer todos juntos cómodamente), los compañeros de piso... Somos cuatro: Kira, Isabell, Lars y yo; aunque a este último todavía no lo conozco. Pero bueno, como una imagen vale más que mil palabras, lo que estábais deseando... ¡¡fotitos!!

Habitación con vistas... ¿Pero es esto París?
El vestidor, muy a lo Lomana, y listo para acoger visitas

El Stadtwald, un pedazo de parque a 1 minuto de mi casa
También ha habido dos pequeñas escapadas. La primera de ellas, pasada por agua, a Trier, una ciudad Alemana muy cerca de Luxemburgo, que al parecer es una de las más antiguas: hay allí muchos restos romanos, con una gran puerta (Porta Nigra), unas termas o un anfiteatro. Todo ello gracias a la gentileza de Anne, una las profesoras del curso de alemán que hice en Francia. y su marido Jean. Pero también hubo en ese viaje un gran momento, como fue ir a Luxemburgo, ese país del que nadie sabe nada, nadie conoce a ningún habitante de allí, nunca se habla de él en las noticias... pero ahí están, forrados, con los mojitos a 8 o 9 € y con las gasolina 20 centimos más barata que en Alemania. Todo contradicciones. Pero se ve que, como diría la Pantoja de Puerto Rico, es un lugar muy fino y muy de su clase... y Patrimonio Cutural de la Humanidad por la Unesco. Lástima que solo lo pudiéramos verlo de noche. Sea como sea, un viaje intenso, de casi 24 horas seguidas...
Vero y la Porta Nigra



Catedral por dentro

Anne, Jean y las tres mamarrachas de Colonia

Termas

Luxemburgo... un poco borroso

Ensalada de judías a las 2 de la mañana...
De la segunda, que voy a contaros que no sepáis: ¡Compiègne! El rencuentro con Julie antes de su nueva vida en Reus, con su apartamento, con Anne, con el Carrefour, con Pierre d'Ailly, con el bosque, con Pierrefonds... y con el suelo de casa de Julie, donde por un pequeño problema logístico, nos tocó dormir a Vero y a mí. Pero oye, os puedo decir que lo dormir en el suelo no es tan terrible como parece. Hasta tiene su puntillo... :-)


Otro gran “trendig topic” del verano alemán son los lagos, donde en cuanto hace un día medio caluroso con un rayito de sol, ahí que se va todo el mundo. Hay dos o tres cerquita del centro, y te pones con el coche en 10 minutos allí... Muy alemán también es lo de hacer la barbacoa en el parque de al lado de casa (o donde surja) cuando amanece un día bueno.Yo desde la que tuve al poco de llegar aquí no he hecho otra, y la verdad es que es agradable... Pero lo mejor, ya el colmo del alemanismo, en mezclar el olor a salchicha con el del bronceador, es decir: barbacaoa a la orillita del lago.
A la orillita del Fühlinger See (un lago con un público un poco choni), el fin de semana pasado
Con el alemán, para tranquilidad de todos, la cosa va mucho mejor. Vale, que no es perfecto ni mucho menos, pero me noto más suelto, y espero que vaya a mejor: a partir de la semana que viene empiezo un curso de ocho horitas a la semana, con el que estaré liado hasta diciembre... Por otro lado, con el trabajo estoy encantado. Las clases son divertidas, mis alumnos encantadores y tengo muy buena relación con ellos. Es curioso pasar de trabajar con adolescentes a trabajar con adultos que llevan vino para tomar en clase, o que te preparan un gazpacho... Espero que a partir de ahora empiece a tenr más y más horas lectivas, porque sino me voy a comer los mocos... Otra de las maravillas de mi trabajo son las dos pedazo de compañeras que tengo, que son un sol cada una. Antes de llegar, ya estoy pensando cuál será la nueva chorrada con la que tendremos risas para todo el día...¿La Pantoja? ¿Raquel? ¿Nuestros alumnos? Realmente, son más que compañeras de trabajo; son dos personas muy importantes para mí en Colonia, con las que hago de todo, desde ir a comer sushi, hasta salir de fiesta, o tomar una cerve, o ir de viaje o hacernos un peeling en la piscina de agua salada, y con las que, en muy poco tiempo, he llegado a conectar muy bien. ¡Qué suerte! La única cosa que me disgusta un poco del trabajo es mi jefa, que es para darle de comer aparte. Me parece cada día más peculiar, llena de manías... un tipo de persona con la que difícilmente llegaré a tener buena relación. Pero vamos, que es mi jefa, no mi amiga. Ya estoy acostumbrado a tener a jefas... especiales... ejem, ejem... ¡CARA DE LADILLA!
La Miri, la Vero y el Daniel: ¿y ese color de piel tan raro?

También, claro está, hemos tenido fiestas, brunchs, cenas, comidas, terracitas... Siempre en buena compañía (gracias a Tine, a Daniel, a Ama, a Brita y a todos los demás... a los españoles de Colonia, con los que me comí un plato de picadillo que me supo a gloria), con algún que otro gin-tonic, con muchas kölsch, pero también con una nueva incorporación en mi recetario personal... ¡el sushi! Así que, queridos papás, queridos hermanos, queridos amigos, preparaos que en Navidad ya sabéis lo que os toca, ¿no? Jajajaja.


Que sepáis que tengo muchas muchas muchas ganas de pasarme por Madrid, pero no sé cuando será. En Navidad seguro: ya tengo los vuelos; pero antes no sé si será posible. En tres semanas (1-3 de octubre), eso sí, me toca ir a España por la dichosa ITV... pero me quedaré en Figueras, que está más cerca de aquí. Así que, si alguno tiene tiempo y ganas, ya sabéis donde encontrarme... o sino, en Colonia, donde estaré encantadísisisisisisisimo de recibiros.

¡Hasta muy pronto!

domingo, 31 de julio de 2011

Día 0, en Aachener Lane

Mucho ha llovido (y no solo en sentido figurado, que vaya veranito dichoso llevamos) desde que llegué por primera vez a Alemania, aquel 30 de mayo, con intención de quedarme: idas, Coviturage, nuevo trabajo, buen tiempo, nueva vida, nuevo idioma, nuevos compañeros, barbacoas, reencuentros, despedidas, venidas, más reencuentros, nueva ciudad, nuevas experiencias, nuevos amigos, mal tiempo, papeleos, fiestas, fiestas y más fiestas... pero hasta hoy, lo que me faltaba era poder decir también "nueva casa".

Pero ese momento ha llegado. Contrato firmado el 18 de julio; oficialmente residente aquí a partir del mañana, 1 de agosto, pero hoy paso mi primero noche fuera de la que durante 7 semanas ha sido mi casa en Colonia. Y esto, sin duda, por el valor simbólico que tiene, marca una nueva etapa en mi vida. Una etapa en la que sólo espero que haya tan buenos momentos como los que ha habido hasta ahora, y que mis compañeros de piso sean tan majos como los que he tenido hasta ahora. Agradecido inmensamente a Pia, porque lo que ha hecho por mi es "muy grande". Es una gran señora; como diría la Pantoja de Puerto Rico: "me fascina, es una mujer muy fina, muy de su clase".

Os iré contando en detalle más adelante sobre las aventuras y desventuras que aquí me pasen, porque hoy estoy un poco cansado. Pero, como os decía, hoy es un día importante para mi; hoy empieza "oficialmente" mi nueva vida en Alemania.

Bienvenidos, a Aachener Lane.