jueves, 4 de noviembre de 2010

Bélgica ha cambiado mi vida

Bueno, a ver, aclaremos el título que puede llevar a muchas confusiones. Es un titulo exgaerado para llamar la atención, así que con él no quiero decir que haya encontrado el amor en Bélgica, ni que Bruselas me haya maravillado y haya encontrado allí mi lugar en el mundo, o que haya vivido una experiencia religiosa contemplando la escultura de Miguel Ángel que hay en Brujas. Pero en cierta medida, me he dado cuenta de lo beneficioso que son los viajes, porque te cambian. ¿Y qué tipo de cosas cambian los viajes? Pues imbuido por el espirítu viajero, uno hace cosas por el simple hecho de que "son típicas", aunque a priori no le gusten, y resulta que acaban gustándole. ¿Pero de qué porras estoy hablando?

Partamos de la premisa (que todos los que me conocen saben) de que odio cualquier comida de textura blandurria tipo gambas, sepia, pulpo, calamares, mejillones, chirlas, ostras, percebes... Llegamos a Bruselas, donde los "moules-frites" (mejillones con patatas fritas) son un plato típico. Mis acompañantes de viaje proponen entrar a un sitio donde no sirven más que mejillones... y yo, ¿qué iba a decir, siendo este plato lo que la paella supone en España? Pienso que primero voy a probar los suyos y si me gustan, pediré una ración para mi...  Pero en un arrebato de valor, me lanzo al ruedo:
- ¿Y para usted?
- Pues un menú con mejillones también, claro.
- ¿Pero no ibas a probar los nuestros?
- Me he lanzado...

El medio kilo de mejillones llega en una cazuela ardiendo. Huelen a apio y a cebolla. Los toco con el tenedor y no parecen muy seductores... Bueno, al menos tengo patatas fritas, y pan para untar con mantequilla, en caso de que finalmente sea incapaz de tragarme eso... No estoy muy convencido, porque los intentos que he hecho en España no fueron exitosos.

Cojo uno, lo abro, extraigo el bicho y lo introduzo en mi boca...y... ¡oh! No está tan malo como parecía. Y la textura no es tan mala. Sigo comiendo y a cada bocado, me van gustando más y más... Al cabo de 15 minutos, no quedo ni uno solo... ¡¡¡¡Qué ricos!!!!

El antes
El después

Bueno, a parte de mis experiencias culinarias, ¿qué puedo contaros sobre nuestro viaje? Pues que ha sido mucho menos agitado que el de París. El mismo día de nuestra llegada, hicimos muchas de la cosas típicas en Bélgica a parte de comer los mejillones con las patatas fritas, como:

Ver la Grand Place
Ver el Maneken Pis (que es enano)

Ver a Tintín
Beber cerveza
Tomar gofres (para los interesados, hay dos tipos: los tipo Lieja, cuya masa es como la foto aunque no necesariamente con todo lo que lleva encima; y los tipo Bruselas, que son más ligeros totalmente cuadrados, y a mi me recuerdan al sabor de las porras).

Acercarnos al Parlamento Europeo

Tras nuestro primer día en la capital de Europa, disfrutamos de un bonito día en la "Venecia del Norte": Brujas, y recorrimos sus canales en un barco..

Compañeras de viaje

La torre desde los canales

Casas típicas
Flores raras
Plaza al atardecer

Y el miércoles, último día, un poco de turismo cultural, visitando sitios típicos y otros no tan típicos...
Inevitable
Un gran arquitecto, una gran casa
Art Nouveau I: edificios interesantes en lugares inesperados
Art Nouveau II: y más edificios interesantes en lugares inesperados
... y por supuesto, no podía macrharme sin hacer otra de las cosas típicas que se hacen en Bélgica y que me faltaba por hacer: comprarme una buena caja de bombones con chocolate belga. ¡A vuestra salud!

6 comentarios:

  1. Eh pero los mejillones en lata si que te gustan! que ricos los gofres... y los bombones. como te cuidas! no paras de comer! vas a engordar!
    por cierto las flores raras me encantan, son como pequeños globitos.
    daniel, el aventurero....
    un besete!!

    ResponderEliminar
  2. Sí, es cierto, los de lata son los únicos que sí. Y no me digas lo de que no paro de comer, que es verdad... :S Madre mía, menos mal que no paro, porque si no me convertiría en una foca monje, con todos mis respetos para las focas monje.

    ResponderEliminar
  3. jajaj! pero si luego lo quemas todo en esas kilometricas rutas en bici! dani, no es como las focas monje, es como "la moñoño" :P

    ResponderEliminar
  4. jajajajjaa que bueeeeeeno, es el notición que más alegría me ha dado dsd q te has ido allí..

    A la q vengas nos tomamos una mariscada, ya verás ;)))

    ResponderEliminar
  5. Bueno, bueno... de mariscada nada... De momento, mejillonada! xD

    ResponderEliminar
  6. Bueno, ya que te has iniciado con los mejillones ahora tienes que seguir con los langostinos, que ya sabes que cuando viene Carlos a mi casa mi madre trae unos poquitos.
    Por cierto, que pinta tienen los gofres...

    ResponderEliminar