Dos de los ochos tarritos de mi máquina para yogures, dos rotos: uno confeso, porque a alguien se le cayó mientras buscaba algo en la nevera que ya conocéis; el otro apareció roto varios días después de que colgara un cartel en la cocina "denunciando su desaparición". No hay autor confeso.
La máquina de hervir agua (algo que puede parecer no espcecialmente relevante, pero aquí lo es) desapareció misteriosamente de un día para otro para después, tras varias pesquisas, descubrir que a alguién había quemado el cable por accidente con una sarten y había decidido eliminar todas las pruebas... Hoy he conseguido otra que, aunque no era nueva, en princpio estaba intacta. Hace unos minutos, mientras acaba de limpiarla (porque aquí, en un abrir y cerrar de ojos, a estas cosas les sale un dedo de cal), me he dado cuenta de que en el cable había una pequeña quemadura. Coincidencias (o no), alguien la había desenchufado y ese mismo alguien -o otro- estaba cocinando pollo en una gran sartén...
Qué cosas te pasan Dani!!! Pon un candado a todas tus cosas!!! que son tuyas!!! Vamos hombre q no tienen ni el valor de dar la cara... muuy malll!!!! jummmm
ResponderEliminarMe imagino una foto del tarrito del yogur y debajo un cartelito que ponga: Wanted!!
ResponderEliminar