Mucho ha llovido (y no solo en sentido figurado, que vaya veranito dichoso llevamos) desde que llegué por primera vez a Alemania, aquel 30 de mayo, con intención de quedarme: idas, Coviturage, nuevo trabajo, buen tiempo, nueva vida, nuevo idioma, nuevos compañeros, barbacoas, reencuentros, despedidas, venidas, más reencuentros, nueva ciudad, nuevas experiencias, nuevos amigos, mal tiempo, papeleos, fiestas, fiestas y más fiestas... pero hasta hoy, lo que me faltaba era poder decir también "nueva casa".
Pero ese momento ha llegado. Contrato firmado el 18 de julio; oficialmente residente aquí a partir del mañana, 1 de agosto, pero hoy paso mi primero noche fuera de la que durante 7 semanas ha sido mi casa en Colonia. Y esto, sin duda, por el valor simbólico que tiene, marca una nueva etapa en mi vida. Una etapa en la que sólo espero que haya tan buenos momentos como los que ha habido hasta ahora, y que mis compañeros de piso sean tan majos como los que he tenido hasta ahora. Agradecido inmensamente a Pia, porque lo que ha hecho por mi es "muy grande". Es una gran señora; como diría la Pantoja de Puerto Rico: "me fascina, es una mujer muy fina, muy de su clase".
Os iré contando en detalle más adelante sobre las aventuras y desventuras que aquí me pasen, porque hoy estoy un poco cansado. Pero, como os decía, hoy es un día importante para mi; hoy empieza "oficialmente" mi nueva vida en Alemania.
Bienvenidos, a Aachener Lane.