El 2 de febrero se celebra en Francia el día de la Chandeleur, una fiesta con multiples orígenes, ya sean religiosos (conmemora la vuelta a su "vida normal " de la Virgen y la presentación de Cristo al Templo y la. En Francia) o pagana (en Roma, era tradicional encender velas para conmemorar a los muertos). No obstante, este día es conocido por ser el día de los crepes, día en el que se prepara y se come con especial gusto este plato.
Existe cierto simbolismo entre esta fecha y los crepes. Para empezar, se dice que los crepes, por su forma redonda y dorada, recuerdan al sol, evocando la vuelta de la primavera tras el invierno frío y sombrío.Por otro lado, es tradicional también hacer saltar los crepes en la sartén con la mano derecha mientras se coge con la mano izquierda una moneda de oro, o una moneda en general, para atraer la prosperidad. La gracia es que el crepe aterrice correctamente en la sartén. También se dice que el primer crepe creado debe guardarse en un armario y así las próximas cosechas serán abundantes. A veces se precisa qu debe ser en la parte de arriba de un armario, y que el crepe es conocido por no ponerse mohoso y alejar la miseria. En esta fiesta, es importante también que todas las velas de la casa estén encendidas (de hecho, Chandeleur viene de la palabra "chandelle", literalmente, candela, vela). Por último, la tradición sugiere que no debe guardarse el Belén hasta esta fecha, por ser la última del ciclo de las fiestas de Navidad. ¿Interesante, no?
Nosotros hemos aprovechado para preparar unos cuantos hoy. ¡Y lo mejor de todo es que he conseguido darlos la vuelta según indica la tradición!
Os paso una receta por si os animáis a hacerlos:
250 gramos de harina de trigo
3 huevos
un vaso de leche
un vaso de agua
un par de cucharadas de aceite de oliva
una pizca de sal
Mezclar todos los ingredientes en un bol con una varilla, prestando atención para no hacer grumos. Dejar reposar una hora en el frigo. Pasado este tiempo, engrasar una sarten con aceite, y cuando esté bien caliente, con ayuda de un cucharón, verter una cantidad suficiente para cubrir el fondo de la sartén. Cuando se empiece a despegar, coger de un extremo con los dedos, y darle la vuelta hasta dorar ligeramente.
Normalmente, este tipo de crepes se usa más bien para tomar con dulce; para los salados aquí es más típico usar la harina de alforfón o sarraceno, obtiendo unas pasta más oscura y con un gusto más intenso. Pero no os preocupéis, que los que seáis más de salao, podéis comer tranquilamente los crepes de trigo rellenos con un poco de tomate, jamón, champinones y queso, o un poco de salmón, o queso de cabra, aguacate y tomate...
Bon appétit!
Por fin!! He vuelto a tu bolg... Qué ganas tenia!!! =)
ResponderEliminarbieeeeeeeeen!!!!
ResponderEliminarel otro día hice crepes.. si lo llego a saber uso harina de trigo sarraceno, que de eso en mi casa no falta XDD
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